El budismo en Japón

Budismo en Japón


Alrededor del mundo existen un sinnúmero de religiones practicadas por la humanidad, el budismo sin duda es una de las más grandes, y en el país del sol naciente la presencia de esta  filosofía de vida es importante, por eso hoy te contamos cómo se vive la práctica del budismo en Japón.

Por: Lourdes Cerda

El budismo llegó a Japón en el siglo VI desde China, que en ese momento era una de las naciones con mayor influencia cultural para el país. A pesar de que en el país del sol naciente ya existía una religión que narraba cómo se creó la tierra, el sintoísmo, los japoneses adoptaron el budismo y ayudaron a que ambas religiones convergieran pacíficamente. 

Al budismo que se practica en esta nación se le cataloga como budismo zen. Este no pretende fomentar la idea de una deidad definida, sino que impulsa al practicante a cuestionar cómo se llega realmente a la iluminación, en lugar de tratar de encontrar una explicación a los problemas.

Bodhidharma llevó esta doctrina a China, él era un monje de origen persa y vigésimo octavo patriarca del budismo, el cual ya había hecho tres ciclos de meditación intensa. 

En Japón se conoce como Daruma y se representa como un muñeco de ofrenda de color rojo sin brazos ni piernas, pues cuenta la leyenda que pasó mucho tiempo meditando, escondido en una cueva y por no utilizar sus extremidades las perdió.

Este maestro no quería ser recibido como un iluminado, sino que impulsaba a los adoctrinados a cuestionar las escrituras y doctrinas establecidas.

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Ingreso del budismo en Japón 

 

En el año 552 , el rey Syong-Myong, monarca de Paekche, uno de los tres reinos que formaban Corea, envió una serie de regalos a Kinmei, gobernador imperial de Japón, como muestra de su gratitud por su apoyo en la guerra contra Silla. 

Entre ellos se encontraba una estatua de buda forjada en oro y cobre, así como algunos textos escritos en sánscrito. Adjunto a los presentes, una carta donde exponía su admiración y los beneficios políticos que traía consigo adoptar el budismo como religión. 

Sin embargo, el emperador Kinmei prefirió mantenerse al margen de esto y otorgó la estatua a Soga no Iname, el líder del clan Soga, el cual en esa época era uno de los más influyentes en el país. 

La familia Soga sostenía una muy buena relación con las cortes coreanas, por tanto ellos adoptaron el budismo como una nueva religión. Pues como bien recordaremos, hasta ese momento el shinto era la única religión en ese territorio.

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Después, el clan Soga construyó uno de los primeros templos budistas dentro del territorio. Sin embargo, estas acciones provocaron altercados con dos grandes familias de la época, los Mononobe y los Nakatomi.

Ambas familias practicaban el sintoísmo y sustentaban su linaje como descendencia de los kami o dioses, por lo que, la introducción del budismo atentaba contra esta creencia. Fue tanto el disgusto que se llegó al combate armado, donde el clan Soga salió victorioso, a tal grado de incluso emparentar con la familia imperial.

Pero con la llegada al poder de la emperatriz Suiko en el año 593 d.c., el budismo se estableció definitivamente en el país. Así, con la ayuda y dedicación del príncipe regente Shotoku, el budismo y el sintoísmo permanecieron en la nación sin que uno se opusiera contra el otro.

 

El budismo visto desde el interior

 

Al establecerse el budismo en la nación del sol naciente, ayudó a que la sociedad japonesa evolucionara de una manera favorable. Esto debido a que se arraigó muy hondo la creencia del karma.

El karma es la idea de que las palabra y actos de cada persona, ya sean buenas o malas, se acumulan en un ciclo sin fin de muertes y reencarnaciones, de los cuales solo se puede escapar a través de la ascensión al nirvana, al cual solo se llega por medio de la iluminación.

Pero para entender más sobre el budismo en Japón, no hay nada mejor que conocer la opinión de  viva voz de un nativo que creció con estas creencias. Para ello acudimos a la Sensei Lily, maestra de japonés, que reside actualmente en España, y practicante del karate. 

La Sensei Lily  nos concedió un poco de su tiempo para narrarnos cómo es que el budismo y el sintoísmo son como religiones hermanas para ella.

Lily nos explica “El budismo es usado para todo aquello que conlleva ritos funerarios, y el sintoísmo por el contrario es todo aquello lleno de alegría y fiesta.”

Al contrario del cristianismo, en el budismo zen no se basan en la creencia de los pecados, sino en la de una vida armoniosa donde la meditación es la clave de todo

Lily señala: “ al preguntarle a un japonés ¿Cuál es su religión? este puede decirte que es budista, sintoísta , ambas o ninguna. Al nacer en Japón tu religión es tanto sintoísta  como budista.” 

También nos cuenta que: “El budismo es una religión muy cómoda, pues es solo estar en armonía con la gente, muy naturalmente, y sentir la paz zen, tranquilidad y meditación. Que es algo bueno para todos.”

Por último nos comenta: “el budismo en Japón se unió con el sintoísmo, no se critican y cogen lo bueno uno del otro.”

Con esto podemos darnos cuenta que para los japoneses, hablar de budismo sin mencionar el sintoísmo es complejo, ya que ambas religiones están sumamente presentes en su vida. 

Lily tiene un canal de youtube, japonés con Lily , donde a través de los kanjis nos explica un poco más sobre esta religión. Aquí te dejamos un video con su testimonio de esta creencia religiosa.

 

Budismo japonés en la actualidad

 

Sin duda alguna, los japoneses encontraron la manera de adoptar el budismo como una nueva religión , armonizada con su ya milenaria creencia sintoísta, donde se tiene la creencia de que varios dioses crearon el mundo y no uno solo como en el budismo. 

En Japón el 90% de la población practica el budismo en conjunto con el sintoísmo y solo el 36.2% practica exclusivamente el budismo. Estas cifras son claras para darnos cuenta que tan estrecha es la relación del budismo con la religión autóctona de Japón; el sintoísmo. 

Existen 13 escuelas budistas: Hosso, Kegon, Ritsu, Tenda, Shingon, Budismo nichiren, Jodo, Jodo shi, Soto, Rinzai, Obaku. Las cuales se dividían en 56 ramas, pero con la segunda guerra mundial y lo que esta trajo consigo, se redujeron a 28.

De todas ellas destacan Jodo shi o budismo de la tierra pura y el budismo zen; el primero se centra en el esfuerzo y disciplina del practicante, el segundo se focaliza en la meditación para llegar a la iluminación.

A través de este recorrido que hicimos de la práctica del budismo en Japón, sin duda alguna podemos darnos cuenta que el país adoptó el budismo como una forma de vida que permanecerá hasta el fin de los tiempos.  





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