Karesansui: los jardines zen



Los jardines karesansui son muy famosos en occidente por sus curiosas formas trazadas en la arena y la ausencia de plantas a pesar de ser un jardín. 

Por: Ilse Juárez

Constantemente los vemos decorando espacios o en cajas de madera a manera de miniatura para adornar nuestro hogar, sin embargo estos misteriosos jardines guardan una gran sabiduría.

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La tradición de los jardines en la isla es tan antigua como su religión nativa, el sintoísmo. Ya que en ésta es muy importante tener una relación directa con la naturaleza y los jardines sirven como un puente para este fin.

Los jardines secos llenos de rocas, grava, musgo u otros elementos naturales que muchos conocemos como jardines zen, tienen el nombre de jardines karesansui.

La palabra karesansui viene del ideograma san que representa a la montaña y sui al agua, es decir es un lugar donde los opuestos se encuentran; lo sólido y permanente versus lo líquido y transitorio. 

Estos jardines se construyeron en el siglo XIV en la época Muromachi, alrededor de los templos Zen. Están hechos con piedras y arena sin arroyos ni ninguna presencia de agua. Sobre la arena blanca se colocaban piedras de distintos tamaños, éstas eran tomadas directo de la naturaleza sin ninguna alteración hecha por el ser humano. Las rocas están dispuestas de manera que emulan los paisajes montañosos de la isla.

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Sobre la arena que llena estos jardines se dibujan de forma muy cuidadosa ondas que simulan el movimiento del mar. De esta manera, las rocas dispuestas sobre la arena nos recuerdan la geografía del país, una serie de islas que sobresalen sobre el mar.

La simulación de la naturaleza

Por las características del jardín, este requiere un riguroso cuidado, ya que las ondas dibujadas siguen patrones muy específicos, los más usados son los llamados ren-mon (ondas o pequeñas olas) que son líneas  paralelas y los ryusi-mon y kyokusen-mon, líneas serpenteantes que simulan riachuelos sobre la arena.

Más allá de las características plásticas que constituyen a los jardines, estos reflejan las ideas esenciales del budismo zen. En primer lugar, al ser un espacio de contemplación, sigue el principio de meditación y observación y, al mismo tiempo, al contemplar el jardín el ser se funde con la naturaleza y el ego desaparece

Además, el hecho de ser un terreno fácilmente alterable por el viento, la lluvia o el andar de las aves, sigue el principio de la impermanencia de las cosas, el cual nos habla de que absolutamente todo en el universo está en constante cambio.

Por otro lado, el jardín zen aborda la idea de que lo que vemos con nuestros ojos no es la esencia o naturaleza de las cosas, es decir las montañas que observamos no son montañas y las ondas del mar que las rodean no son en realidad ondas del mar. 

Hoy en día la mayoría de jardines se encuentran en templos de Kyoto y siguen siendo espacios de meditación para los budistas. ¿Te gustaría visitarlos?

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