Kim Ki-duk vs el movimiento #Metoo en la Berlinale

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El director Kim Ki duk presentó su última película Human, Space, Time and Human en el Festival Internacional de Cine de Berlín, bajo una ola de controversia por su acusación de abuso en el marco de un festival que se sumó al movimiento #MeToo

El cineasta coreano Kim Ki duk, reconocido por su cine transgresor, presentó oficialmente su película Human, Space, Time and Human en la Berlinale 2018, esto en medio de un escándalo de abuso a una actriz que trabajó con él durante el rodaje de la cinta Moebius en 2013.

La participación del director abre un debate debido a que el festival de este año, que se realiza del 15 al 25 de febrero, lleva el estandarte de apoyo al movimiento #MeToo, que denuncia los abusos y acosos dentro de la industria cinematográfica y cobró auge cuando la actriz de Hollywood, Alyssa Milano denunció haber sufrido agresión sexual por parte del productor de cine Harvey Weinstein.

Dicho movimiento fue apoyado por más mujeres de la industria y algunas más fuera de ella, alzando la voz en premios y festivales, como se vió en la última edición de los Globos de Oro. Este hecho alentó a mujeres de otras partes del mundo a contar sus historias en sus propios contextos.

Durante la conferencia de prensa del pasado 17 de febrero, donde presentó el estreno de su cinta, Kim Ki duk aceptó haber abofeteado a la actriz, quien no ha revelado su identidad para evitar ser hostigada. El cineasta asumió la responsabilidad de sus actos, sin embargo dijo que no se arrepentía de los mismos, pues estaba ensayando una escena, informó el periódico El Universal.

“Había muchas personas en el set de rodaje y mi equipo en ese momento no dijo que fuera algo desproporcionado lo que ocurrió… creo que la interpretación de la actriz es diferente a la mía”, reveló Kim con respecto a los hechos de aquel 2013. A esto se le suma la acusación de obligar a la actriz a rodar una escena sexual y de desnudo con la cual ella no estaba de acuerdo.

El Gobierno Metropolitano de Seúl publicó un reporte en enero de 2018 donde detalla que de las 2000 mujeres encuestadas en la capital, 88.5% habían experimentado algún tipo de violencia por parte de sus parejas y 55% habían sido víctimas de violencia sexual.

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Las cifras dan señales de que la sociedad surcoreana aún lidia con la cultura machista que se impone a través de la violencia. Es claro porqué la perspectiva de Kim Ki duk y la de la actriz se oponen, en una sociedad donde la agresión hacia las mujeres es común.

Por su parte la actriz opinó que “la decisión de invitar a Kim era profundamente triste y extremadamente hipócrita”. Además cuestionó la lógica de los organizadores del festival, pues se habían unido a la causa del #MeToo con foros de debate, pero permitían la participación del cineasta de Corea del Sur.

Kim pagó una multa de 4 mil 600 dólares por la agresión, sin embargo no se le encontraron mayores pruebas con respecto a las otras denuncias, por lo cual fue invitado para participar en el certamen de Berlín. Cabe destacar que el festival de este año fue muy estricto con los casos denunciados de abuso, motivo por el cual rechazó a otras películas que estaban involucradas en esta misma situación.

La directora de la sección Panorama, donde participa Human, Space, Time and Human, afirmó que la presencia de Kim Ki duk tiene el objetivo de abrir discusión con respecto al abuso, “nos confirmó estar dispuesto al debate sobre este tema, que va más allá de su película” reportó el periódico La Jornada.

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Human, Space, Time and Human.

Esta ola de controversia también ha suscitado la crítica al trabajo cinematográfico y los métodos detrás de los rodajes de director surcoreano. El cine de Kim cuenta con escenas sexuales explícitas, así como algunas temáticas con un alto contenido violento, sobre todo en películas como Moebius. Aún así, Kim no es el único autor de cine violento, ni dentro de la escena coreana y mucho menos en la industria mundial. Esta premisa indicaría que todos los directores que abordan una propuesta oscura tienen tendencias abusivas, misóginas o violentas. ¿Es posible generalizar?

Algo queda claro, el debate del movimiento #MeToo sigue en pie con sus líneas divergentes. Se deben imponer sanciones a quienes hacen uso de su poder en el trabajo para abusar física o sexualmente de otra persona. ¿Cómo se van a ejecutar estos castigos, a través de compensaciones monetarias, reparaciones del daño con denuncias públicas, suspensiones laborales?, ¿Cuál de todas es más justa?

¿Es factible rechazar el trabajo de un autor debido a sus comportamientos personales? Asumir que sus actos tienen una relación directa y total con su producción creativa sería tomado como una postura extrema, que podría culminar en la censura de estos creadores. Pero también cuestiona cómo el trabajo que desempeñan los cineastas los pone en una relación de poder donde ellos pueden abusar.

Aún queda camino por recorrer, el esfuerzo por la denuncia y la visibilización a los problemas de abuso es sólo la primera parte. Movimientos como el #Metoo fomentan la discusión para generar un cambio en el futuro cercano.metoo



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