Las Cuevas de Mogao, un milenio de arte budista chino

Cuevas de Mogao
Cuevas de los Mil Budas en Dunhuang, China


Las Cuevas de Mogao son uno de los centros budistas más importantes de China. Su interior resguarda más de un milenio de arte y cultura budista.

Uno de los testimonios materiales más antiguos del budismo chino son las Cuevas de Mogao. Este recinto, denominado popularmente como Cueva de los Mil Budas, se localiza en la ciudad de Dunhuang, que en la antigüedad fue un oasis y una parada importante de la Ruta de la Seda. 

Las cuevas de Mogao son más que un recinto religioso o sagrado. Su interior alberga más de un milenio de historia artística y cultural budista china. 

Por eso, K-Magazine te invita a descubrir este paraíso budista que la Unesco declaró en 1987 como Patrimonio de la Humanidad.  

¿Cómo se construyeron las Cuevas de Mogao?

Se dice que en el año 366, un monje llamado Yuezun vio mil budas de oro brillando en un barranco. Esta revelación lo impulsó a cavar una cámara de meditación en una roca. Otros monjes imitaron su acción, pero a una escala mayor y lo acompañaron de imágenes de Buda. 

Desde sus orígenes, las cuevas se construyeron como un espacio sagrado de meditación. Con el paso del tiempo, se transformó en un acervo de murales y objetos budistas sagrados. 

Sin embargo, Yuezun no es el único monje budista que influyó en las Cuevas de Mogao. 

Xuanzang es un personaje fundamental cuando se habla del budismo en China, pues aportó a la introducción y la posterior masificación de esta doctrina en el país. Además de importar textos budistas de la India, a Xuanzang también se le adjudican el estudio y la traducción de los mismos. 

El trabajo de Xuanzang influyó de manera significativa en los artistas de Mogao, pues estos  se encargaron de ilustrar en las paredes de las cuevas los manuscritos que Xuanzang se dedicó a traducir toda su vida.

¿Qué hay en las Cuevas de los Mil Budas? 

En China se les llama Mogaoku que significa ‘cuevas incomparables’. Pues no existe otro lugar que iguale su belleza y que albergue reliquias artísticas y religiosas como las que se encuentran en Mogao.

Aunque se calculan alrededor de 800 cuevas, solo la mitad está decorada con arte budista. Aproximadamente se estiman 492 cuevas adornadas con 46 mil metros cuadrados de murales. En el interior también hay más de 2 mil esculturas.

Los murales de Mogao tienen una gran importancia histórica y cultural al ilustrar la vida cotidiana durante la época de esplendor de la Ruta de la Seda. Así como la interacción entre Oriente y Occidente, derivada de esta importante ruta comercial. 

Además del arte budista, las cuevas también fueron un espacio para saciar el poder de las clases altas, las cuales financiaron la apertura de nuevas cuevas y sus respectivos decorados.

Entre las cuevas, sobresale la Cueva 17 o Cueva de la Biblioteca, la cual permaneció cerrada y oculta durante 900 años. Esta cueva secreta guardó miles de manuscritos antiguos. 

El saqueo: un episodio oscuro en la historia de China 

En 1900, Wang Yuanlu, un monje se autoproclamó como el guardián de las cuevas de Mogao. En su estadía descubrió la puerta secreta para entrar a la cueva 17 y avisó a las autoridades, pero éstas sólo le ordenaron volver a cerrar el recinto. 

Posteriormente, en 1907, Aurel Stein, un investigador británico visitó las Cuevas de Mogao. Wang Yuanlu le negó a Stein la visita a este lugar sagrado. Pero al final terminó aceptando, después de tanto insistir y descubrir que Stein era admirador de Xuanzang, el monje que tradujo los textos budistas de la India.

Stein se llevó 24 maletas llenas de manuscritos y otras cinco de pinturas y otros objetos sagrados. A cambio, Stein le ofreció a Wang la mínima cantidad de 130 libras esterlinas. 

Se estima que en la cueva 17 había aproximadamente 50 mil manuscritos, de los cuales Stein se llevó 7 mil junto con otros 6 mil fragmentos. Uno de los más valiosos era el Sutra del Diamante, el cual se considera  uno de los libros más antiguos.

Los manuscritos que Stein se llevó de Mogao eran invaluables y revelaron un inimaginable tesoro cultural. En la actualidad son parte del acervo de museos extranjeros. 

Ante este rentable negocio, otros viajeros extranjeros no se quedaron atrás. En 1924, Langdon Warner, un historiador de arte estadounidense, viajó a las Cuevas de Mogao y quitó varias partes de los murales que adornaban el recinto. Acto que dañó severamente el recinto y que dejaría una huella del saqueo extranjero que nunca podría  borrarse.

Hoy en día, China mantiene un diálogo con otros países sobre la devolución de manuscritos, pinturas, esculturas y otros objetos que fueron saqueadas en el siglo XX. 

La lucha por su preservación 

La singularidad de las Cuevas de Mogao radica en el legado histórico y cultural que se encuentra en su interior. 

La historia de las cuevas también es de admirarse, pues resistieron a todo tipo de fenómeno, tanto humano como natural. Las condiciones geográficas, climáticas, las constantes guerras y el olvido no consiguieron destruir a este recinto milenario. 

Las cuevas se encuentran cerca del desierto, lo que plantea más obstáculos para su conservación. La arena que arrastra el viento es uno de sus principales enemigos. Si no se hace algo, el desierto podría terminar sepultando más de un milenio de historia. 

El turismo es un arma de doble filo, aunque contribuye a su difusión, también agiliza su destrucción. 

Por un lado, sustenta los gastos de investigación y conservación. Pero puede acelerar su desaparición, ya que la humedad que produce el aliento de los visitantes genera un daño irreversible en las paredes.

Sin embargo, los especialistas están en la búsqueda de nuevos métodos para preservar las cuevas. 

Además de los trabajos de restauración, los investigadores trabajan en un proyecto para digitalizar el interior del recinto. Si el proyecto se realiza con éxito, se podrá asegurar la conservación de un período invaluable del budismo chino.

¿Ya conocías las Cuevas de Mogao?



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