Mujeres bacchus: la prostitución como supervivencia en la vejez



En un país con un profundo respeto hacia sus mayores y un disparado crecimiento económico en los últimos cincuenta años, se pensaría que tienen una vejez digna y tranquila. Sin embargo, las consecuencias de este acelerado éxito vino a dar paso a un fenómeno triste y urgente a resolver: las mujeres bacchus. Te invitamos a conocerlo.

 

Por Brenda Velázquez

 

El exitoso crecimiento económico de Corea del Sur es bien conocido como una hazaña, incluso un milagro. Sin embargo, la globalización y este intempestivo salto a convertirse en una de las potencias económicas del mundo, ha traído también distintas consecuencias no tan positivas. Una de ellas es conocida como Bacchus Ladies (박카스 할머니).

 

 

Estas mujeres coreanas y de edad avanzada, venden una popular bebida energética coreana llamada Bacchus (박카스), que contiene taurina, ginseng, jalea real y colágeno. Y eso no es todo, ya que la venta de esta bebida es tan solo una cortina para disimular el propósito real: ofrecer sus servicios sexuales. Pero, ¿qué factores desataron este fenómeno?

 

La generación olvidada

 

En una gran parte del continente asiático, se considera una tradición y mandato el respeto y cuidado hacia la gente mayor, de acuerdo con las enseñanzas confucianas. Pero con el paso del tiempo, los jóvenes, inmersos en una competencia encarnizada por lograr el éxito personal, han cambiado de prioridades, dejando de lado cuidar a sus padres.

Esta situación ha puesto en peligro la integridad de los ancianos, quienes en su gran mayoría carecen de asistencia por parte del gobierno para tener acceso a alguna pensión. Según HelpAge International sobre el Índice Global de Envejecimiento, Age Watch, realizado en el 2014, “Corea del Sur, otro país con fuerte crecimiento económico y un nivel considerable de riqueza nacional en general, tiene una clasificación en seguridad de ingresos menor a lo que se esperaría”.

 

 

No sorprende, entonces, que Corea del Sur se encuentre entre los países que menos destinan ingresos en áreas como prestaciones, pensiones y atención de salud con apenas un 11.1%, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el año 2018. Lo que significa que muchas personas ancianas viven y seguirán viviendo en condiciones precarias, de no abordarse medidas que resuelvan esta problemática.

Los ancianos en este país son los que se jubilan más tarde, a los 70 años, y aun así después de esa edad siguen trabajando porque no cuentan con una pensión. Según datos de la OCDE más de 45% de la gente mayor vive en pobreza. Además, otro de los factores a considerar es la alarmante caída de la tasa de natalidad en una sociedad que envejece estrepitosamente, mientras que la esperanza de vida se eleva a 82,02 años.

 

Un trágico secreto a voces

 

La industria de la prostitución, siempre polémica y tan común. En muchos países se considera ilegal y, sin embargo, sigue ejerciéndose en las penumbras de la ilegalidad. Esta alternativa de supervivencia entre las ancianas coreanas surgió hace apenas un par de décadas, fruto de la pobreza y la necesidad de conseguir alimento y cubrir algunas de sus necesidades prioritarias, entre ellas enfermedades propias de la vejez.

En Corea del Sur, la pequeña población conformada por las mujeres bacchus, vende sus servicios sexuales en el día con el pretexto de ofrecer Bacchus a los ancianos que pasean por el parque Jongmyo, donde secretamente una venta de esta bebida termine en una cita en algún hotel con algo de dinero extra en la bolsa.

 

 

 

Las abuelas bacchus, generalmente viudas, divorciadas o abandonadas por sus hijos, oscilan entre los 60 y 70 años de edad, aunque también las hay de 80 años. Por sus servicios cobran de $10 a $50 dólares, y a veces ellas mismas tienen que pagar el hotel, quedándoles apenas la mitad. Cabe mencionar que ellas pueden proporcionar alguna píldora o inyección para facilitar las erecciones de los clientes.

El tema de las mujeres bacchus cobró un gran interés internacional al estrenarse en el otoño del 2016, el drama erótico titulado The Bacchus Lady, protagonizado por la actriz Youn Yuh-jung. Este fue proyectado en distintos festivales alrededor del mundo y se centra en la vida de una prostituta anciana que se encuentra con un antiguo cliente que pide que lo ayude a morir, por lo que se enfrenta a la culpa, pero también a la empatía.  

 

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Todos imaginamos una vejez tranquila y feliz acompañados de nuestros hijos y nietos. Sin embargo, es un sueño que no siempre puede hacerse realidad por distintas circunstancias. Más si tomamos en cuenta que las nuevas generaciones no gozarán de alguna pensión como contaron con ella nuestros padres, por lo que vendrán tiempos difíciles.

En el caso de Corea del Sur, la situación actual de los ancianos fue producto de la decisión de enfocar todos los esfuerzos y recursos al crecimiento económico del país. Por otra parte, se fomentó la reducción en las tasas de natalidad, descuidando la proyección de una nación que inevitablemente está envejeciendo.

Ahora no existe un número suficiente de población joven que pueda generar ingresos para soportar la carga de servicios de asistencia para la comunidad de la tercera edad. Sí, esa comunidad olvidada que aportó para el crecimiento del país y ahora se encuentra desprotegida.

¿Cuáles crees que sean las medidas que se pueden tomar ante esta problemática?

 

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Fuentes

Audrey Palzkill, (2017). Causes of poverty in South Korea among the elderly. The Borgen Project.

Jaume Giné Daví., (2009). Sociedad y valores en Corea del Sur. Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional.

HelpAge International, (2014). Índice Global de Envejecimiento, AgeWatch. Informe en profundidad. HelpAge International.

OCDE, (2018). Gasto público social. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

 

 

 



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