Todos los caminos llevan a casa: un encuentro entre dos realidades

Todos los caminos llevan a casa


La edad avanzada representó, para las culturas más antiguas, un símbolo de respeto y sabiduría. Los conocimientos de los ancianos eran valorados como guía para las nuevas generaciones y su figura fue la de un consejero por su amplia experiencia. Sin embargo, el mundo actual apuesta por la obsolescencia programada donde todo tiene fecha de caducidad, cuando la utilidad y la eficiencia se pierden, aquello debe desecharse.

Esta es la primera reflexión producto de la cinta Todos los caminos llevan a casa (en hangul – 집으로), de la directora surcoreana Lee Jeong-hyang, estrenada en 2002, el film ganó el Grand Bell Award por mejor guión y película original. La historia transcurre en el campo, lugar donde se ubica la casa de la abuela de Sang-woo, interpretado por el actor Yoo Seung Ho (Remember – 2015) durante su infancia.

La madre de Sang-woo se ve envuelta en problemas económicos a consecuencia de la devoradora vida en Seúl, es por ello que decide llevar a su hijo a vivir por un tiempo con su abuela, interpretada por una mujer quien jamás había actuado, Kim Eul-boon. Con pocas explicaciones, la viejecilla sordomuda deberá encargarse de un pequeño malcriado acostumbrado a los lujos de la ciudad. Pero sus caprichos se verán mermados frente a las condiciones de su nueva vida en el campo.

El choque cultural resulta difícil para el niño, quien detesta el estado de la casa de su abuela. Hecho destacable, pues lo enfrenta de golpe a otras realidades, cuando se cuenta con todas las comodidades, se llega a creer que el mundo está acabado si no hay pollo frito y televisión a tu entera disposición.

La actuación de ambos personajes cobra el peso entero de la narración, pues las acciones muestran de forma concreta y realista la división entre las formas de vida y  la edad, al igual que el amor familiar y la convivencia como mejor motor para el entendimiento entre los personajes.

En este sentido, el nieto grosero generará en el espectador un odio total a la actitud déspota y poco solidaria del niño frente a su abuela en extremo paciente y cariñosa. Quizá lo más agobiante de está película es la actuación hiperrealista de los personajes, pues la mayoría de las ancianas adoran a sus nietos por encima de cualquier circunstancia; y la existencia de infantes consentidos por los lujos de la ciudad es devastadoramente real.

Pero no todo es tragedia, el tiempo le ayudará a Sang-woo a valorar el estilo de vida en el campo, con locación en Youngdong, en la provincia de Choongbuk, Corea; así como el amor brindado por su futura querida abuela. No cabe duda, la directora Lee Jeong-hyang deja claro que la confrontación con diversas realidades es una de las mejores soluciones para entender, ser solidarios y empatizar con quienes no comparten las mismas condiciones de vida, pero tienen los mismos derechos a ser respetados y valorados.

La proyección del filme se llevó a cabo el 28 de mayo en el Centro Cultural México Contemporáneo, sede alterna de la celebración de la Feria Internacional de las Culturas Amigas 2017 en la Ciudad de México. Si deseas ver la película, te sugerimos dar una vuelta por algunas plataformas en internet.

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