Toshio Saeki: el horror hecho arte



Toshio Saeki fue un legendario artista japonés que ganó fama gracias a sus pinturas llenas de sensualidad, humor y horror. 

Por Ilse Juárez 

Toshio Saeki (1945 -2019) nació en la prefectura de Miyazaki, Japón. Creció en Osaka y desde una temprana edad mostró interés y talento para el dibujo.

Pasó la mayor parte de su infancia creando sus propios kamishibai (teatro en papel), dibujos que en la parte posterior tienen texto. Los kamishibai cuentan historias cortas sobre cualquier tema.

Pronto las personas que rodeaban a Toshio reconocieron su habilidad para el dibujo y contar historias, por lo que entró al Departamento de Pintura Occidental del Programa Municipal de Arte de la Escuela Secundaria Hiyoshigaoka de Kioto.

Se interesó en los grabados shunga e hizo sus propios dibujos sobre éste, constantemente también hacía comisiones de dibujos para sus compañeros.

 

En los años 60 viajó a Europa, Medio Oriente y la Unión Soviética. Al regresar a Japón se muda a un pequeño departamento en Tokio, decidido a desarrollar su propio estilo. Encontró en el gore, el humor, el folclore japonés y en sus ya constantes ilustraciones eróticas la combinación perfecta para expresarse.

Shunga: la puerta al erotismo japonés

El horror y erotismo en el arte

 

La obra de Toshio Saeki ganó popularidad entre los jóvenes al hablar de temas tabú para la sociedad japonesa. Su debut en la revista Heinbon Punch le dió reconocimiento a nivel internacional. 

El trabajo de Saeki es un reflejo del lado oculto del Japón de la posguerra, no habla de los sorprendentes avances tecnológicos y económicos que la isla logró en el siglo XX, sino que nos muestra un lado convulso de la sociedad, lleno de tabúes y heredero de los horrores de la guerra. 

Saeki presenta una nueva interpretación del amor, cuestionando los roles de género y el deseo. Figuras antropomorfas y demonios acompañan sus extrañas escenas. Las líneas continuas y los colores planos de sus obras hacen que sean imágenes de fácil lectura, contrastando con la controversial temática de su trabajo.

A pesar de las espeluznantes escenas que el artista crea, hay algo encantador en su trabajo que hace que te detengas a observar. La maestría de su dibujo y sus hermosas composiciones nos muestran a un artista que sabe como dirigir y atrapar la mirada del espectador, convirtiéndolo en un cómplice de la escena.

La obra de Saeki no se entiende como una apología a la violencia, sino que se valora por su actitud contestataria frente a una sociedad que constantemente busca ocultar el lado más primitivo y retorcido de la mente.

El legado de Saeki es innegable, ya que abrió las puertas a cientos de artistas y mangakas de género gore, mostrando que se puede crear arte sin límites morales.

En diciembre del 2019 Toshio Saeki falleció, siendo confirmada su muerte por la galería Nanzuka con la que trabajaba. Hasta la fecha no se saben los detalles de su muerte.

 



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